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jueves, 1 de diciembre de 2016

BULGARI Y ROMA

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA
Paseo del Prado, 8  MADRID
Del 30 de Noviembre de 2016 al 26 de Febrero de 2017


El Museo Thyssen-Bornemisza presenta Bulgari y Roma, una exposición sobre cómo la arquitectura y el arte de la Roma antigua y moderna han servido de inspiración a los diseñadores de la firma italiana de joyería a lo largo de su historia. Fundada en Roma en 1884, Bulgari ha incorporado desde sus orígenes los rasgos más característicos de la ciudad como hilo conductor, simbólico y artístico de sus creaciones. El Coliseo, la plaza de San Pedro, la escalinata de la plaza de España, las fuentes de Piazza Navona o el Panteón han dado forma durante  décadas  a  collares,  pulseras,  pendientes  y broches  realizados  en  oro  o  platino  y piedras preciosas de múltiples colores: gemas en talla cabujón que recrean las características cúpulas del paisaje romano, diseños geométricos reflejo de las líneas puras de las ruinas o el brillo del oro que recuerda a las volutas del Barroco son algunos de los detalles que revelan el homenaje de Bulgari a la Ciudad Eterna.

Para poner de manifiesto esta estrecha vinculación, la muestra reúne más de 140 piezas de joyería de la Colección Heritage de Bulgari -entre las que se encuentran piezas que pertenecieron a Elizabeth Taylor y a Anna Magnani- y de algunas colecciones particulares, como  la de la Baronesa Thyssen, junto a una treintena de pinturas, dibujos, esculturas y fotografías de diversos artistas europeos que han inmortalizado la ciudad de Roma en su obra, como Canaletto, Gaspar van Wittel, Ippolito Caffi o Arthur John Strutt. Estas obras proceden en su mayoría del Museo de Roma (Palazzo Braschi), pero también de la Galería Borghese, de los Museos Capitolinos y de las colecciones del Banco Intesa San Paolo y del Círculo de la Caza.


Con un cuidado montaje que incluye elementos interactivos, Bulgari y Roma permite además realizar un viaje por los más de 130 años de historia de la firma, desde los adornos y accesorios realizados artesanalmente en plata a finales del siglo XIX por su fundador, Sotirio Bulgari, o las piezas de platino y diamantes de las décadas de 1920 y 1930 que seguían todavía las pautas de la joyería francesa, hasta las creaciones más actuales, incluyendo joyas espectaculares de las colecciones icónicas de la casa, como son Serpenti, Monete, Parentesi o Bulgari Bulgari. Todo ello permite definir los volúmenes redondeados, la utilización de colores poco convencionales o la predilección por el oro amarillo en determinadas décadas, como algunos de los rasgos más característicos de su estilo.

Capturar la eternidad: Roma en el diseño de Bulgari

Con sus impresionantes vestigios del Imperio Romano, sus amplias plazas, su imponente arquitectura barroca con sus innumerables fuentes y sus magníficas basílicas, la ciudad de Roma ha sido fuente de inspiración para artistas   e   intelectuales   de   todos   los   tiempos.   Las creaciones  de  Bulgari,  en  palabras  del  nieto  de  su fundador, Paolo Bulgari, “son un recorrido por las obras maestras italianas en las que se inspiran”.



Un recorrido que empieza por uno de los monumentos más  emblemáticos  de  la  ciudad,  retratado  por numerosos artistas y cuya inconfundible forma ovalada acabará convirtiéndose en una de las señas de identidad del  diseño  Bulgari:  el  Coliseo.  Lo  vemos  ya  en  un brazalete de 1934 que combina diamantes con piedras de un solo color, el rojo de los rubíes. Se trata de una joya que    mantiene    el    estilo    geométrico    y    art    déco predominante en las primeras décadas del siglo XX, pero que muestra un uso temprano de la talla cabujón, que confiere a la piedra una forma redondeada; una técnica revolucionaria en aquel momento, que iría posteriormente desarrollándose hasta convertirse en la principal y más apreciada del estilo Bulgari.


La elíptica fue también una de las formas predilectas de los grandes arquitectos del Barroco italiano para dar movimiento a construcciones y espacios urbanos, desplazando progresivamente a la clásica forma circular. La columnata y la plaza de San Pedro, diseñadas por Bernini como un inmenso lugar de acogida en el que las columnas envolvían y guiaban a los peregrinos hasta la iglesia, dio origen a una serie de broches en la década de 1930, todavía de influencia art déco pero con piedras redondeadas que realzan su   diseño arquitectónico. Más tarde, en  las décadas  de 1970 y 1980,  la firma volvió a emplear el óvalo  en piezas realizadas en oro combinado con diversas piedras preciosas.


Un anillo en platino con perlas naturales y diamantes  de  1963  recrea  el inconfundible  perfil  de  las  iglesias gemelas de la Piazza del Popolo, diseño igualmente  de  Bernini,  cuya  imagen  era una las primeras que contemplaban los mandatarios y peregrinos que accedían a Roma a través de la emblemática plaza. La confluencia en este punto de la Vía del Corso, la más antigua de la ciudad, Vía Ripetta, que conduce hacia la basílica de San  Pedro,  y  la  Vía  del  Babuino,  hacia Santa María la Mayor, configura un entramado de calles conocido como el Tridente por su característica forma en abanico adentrándose en la ciudad; un peculiar diseño que reproduce el collar convertible en broche, realizado en 1955 en oro y platino con tres filas de rubíes y un delicado lazo de diamantes.


Otra de las más emblemáticas plazas de Roma es, sin duda, la Piazza Navona. Ubicada en el antiguo emplazamiento del estadio de Domiciano  (siglo I d.C.), la belleza barroca de este espacio  se  reproduce  en  la  forma  alargada  de  un broche de 1934, en el que destacan tres diamantes de grandes dimensiones, con una disposición similar a las famosas fuentes que adornan la plaza: la de los Cuatro Ríos en el centro, diseñada por Bernini, flanqueada a ambos lados por las fuentes del Moro y de Neptuno.



Gian  Lorenzo  Bernini  fue  también  el  primero  en proponer un diseño cóncavo y convexo para la pared de la doble escalinata de la plaza de España, aunque el proyecto final lo llevaría a cabo más adelante otro arquitecto. Las líneas curvas de esta famosa escalera, recientemente  restaurada  gracias  al  patrocinio  de Bulgari, inspiraron la creación en 1938 de un collar de platino y diamantes que puede transformarse en dos pulseras,  dos  broches  alargados  y  otros  dos  más pequeños, típico ejemplo de la joyería convertible de la década de 1930. En 2016, una nueva joya recoge la inspiración de la escalinata: un collar en oro con esmeraldas, rubíes, zafiros y diamantes que evocan las azaleas que la decoran en primavera.



El puente de Sant’Angelo fue durante varios siglos el único enlace entre las dos orillas del Tíber. Lo mandó construir el emperador Adriano para unir el Campo de Marte con su mausoleo, convertido posteriormente en dependencias papales y en prisión, y hoy conocido como el castillo de Sant’Angelo. En el siglo XVII Bernini diseñó las diez figuras de ángeles que adornan los paramentos del puente, esculturas que inspiraron el diseño en 1938 de una pareja de pendientes de platino y diamantes. Del mismo modo, la forma  pentagonal  del  Castillo  se  recrea  en  un  suntuoso  collar  de  1991,  con  las  gemas dispuestas  simétricamente  sobre  una  base  de  oro  y  con  elementos  distintivos  del  estilo Bulgari, como su llamativa combinación de colores y el uso creativo de las piedras preciosas para adaptarlas al diseño de la pieza, con partes redondeadas y otras angulares.


Desde la antigua Roma hasta el Barroco, la forma octogonal está presente en numerosos monumentos romanos, sobre todo en los artesonados de los palazzi. El interés de Bulgari por las formas geométricas convirtió al octógono en el marco ideal para los colgantes de grandes dimensiones de la década de 1970, normalmente iluminados por una gran gema central, que podían lucirse de forma independiente como broches o junto a collares de largas cadenas. Un magnífico ejemplo es el collar de platino con zafiros y diamantes que perteneció a Elizabeth Taylor, regalo de Richard Burton en 1972 por su 40 cumpleaños. Por su parte, la decoración de la espectacular cúpula del Panteón ha inspirado la creación de varias piezas, como un collar en oro y diamantes de 1992 que recuerda esta característica geometría, con sus filas de diamantes en talla baguette.


Una serie de broches de finales de la década de 1980, con un patrón concéntrico en varios colores,  rinde  homenaje a  la  ingeniosa  simetría  del  templo  de  Venus  y  Roma,  mandado construir y diseñado por el emperador Adriano, con dos ábsides contrapuestos que comparten la  misma  pared  donde  se  situaban  las  estatuas  de  Venus  Felix  y  Roma  Aeterna.  Una arquitectura que sigue el modelo del juego de palabras AMOR – ROMA: la misma palabra leída en sentidos opuestos que, al igual que el templo, permitía adorar en una dirección al amor (Venus) y a Roma en la opuesta.


Tras la conquista de Egipto, los emperadores romanos llevaron a la ciudad algunos de sus obeliscos como demostración de la superioridad de su civilización sobre el pueblo egipcio. Los jeroglíficos que los decoran han inspirado el diseño de collares desde la década de 1970, con incrustaciones  realizadas  en  nácar  o  cornalina.  Otros  collares  y  brazaletes,  en  los  que  se entremezclan  piedras  preciosas  de  diversos  colores  y tamaños, recrean la característica disposición de piedras de distintas formas y medidas con las que los romanos construyeron sus carreteras, como la famosa Vía Apia. Entre ellos, un collar en oro con amatistas, peridotitas, aguamarinas  y  diamantes  de  2003;  una  pulsera  de  oro  amarillo  con  topacios,  amatistas, cuarzos, peridotitas y turmalinas de 2013, y otro collar en oro con zafiros azules y amarillos, perlas cultivadas y diamantes realizado en 1988.


La inmensa estrella circular que decora el pavimento de la plaza del Campidoglio se finalizó en 1940, a pesar de tratarse de un proyecto original de Miguel Ángel que empezó a construirse en el siglo XVI. Este característico diseño se reinterpretó en 1955 en una pareja de broches de platino, rubíes y diamantes que pertenecieron a Anna Magnani, quien solía lucirlos junto con los pendientes “Tridente”, reafirmando de esta manera sus raíces romanas.



Bulgari, de joyería a imperio

Descendiente de una familia griega de orfebres, Sotirio Bulgari, fundador de la firma, viajó a Italia a finales del siglo XIX y ya en 1884 abrió su primera tienda en Roma. En 1905 inauguró la actual sede de la casa, en el número 10 de Via Condotti, donde años después terminó por concentrar toda su actividad. De sus seis hijos, Giorgio y Constantino fueron los que más se involucraron en el negocio, haciéndose cargo de él tras su fallecimiento, en 1932. Dos años más  tarde  reinauguraron la  tienda  tras  una  gran reforma y  cambiaron definitivamente el nombre a BVLGARI, en mayúsculas y con la tipografía de las inscripciones de la antigua Roma. Los dos hermanos optaron entonces por alejarse de la escuela francesa de joyería - predominante  en  aquella  época  y  caracterizada  por  el  uso  del  platino  y  los  diamantes dispuestos en diseños geométricos- y comenzaron a unir los diamantes con piedras preciosas de distintos colores y de talla cabujón, toda una revolución en el diseño de joyas.


El  período  de  posguerra  supuso  un  resurgir  comercial  que favoreció la experimentación estilística de Bulgari, sobre todo en cuanto al uso del color, y en los años cincuenta comenzaron a introducirse  combinaciones  cromáticas  sin  precedente,  que serían cada vez más atrevidas en las décadas posteriores. Con el auge de la dolce vita romana, la firma se dio a conocer entre actrices y protagonistas de la jet set italiana e internacional, lo que llevó el nombre de la marca por todo el mundo. Cuando fallecieron     Giorgio     y     Constantino     en     1966     y     1973 respectivamente,   los   hijos   de   Giorgio,  Paolo  y   Nicola,   ya formaban parte de la empresa y dirigían activamente el negocio y su producción creativa. La década de 1970 significó la primera fase de la expansión internacional de la casa, con la apertura de tiendas en Nueva York, Ginebra, París y Montecarlo. En 2011, Bulgari se unió al grupo de lujo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennesy).

Coincidiendo con la celebración de su 125 aniversario, en 2009, comenzó la organización de diversas exposiciones retrospectivas que han llevado las creaciones de Bulgari por ciudades como Roma, París, Pekín, Tokio o Shanghái, aunque es en Madrid donde se muestra por primera vez la estrecha vinculación de sus diseños con el arte y la arquitectura de Roma, una relación  que  llevó  también  a  la  firma  a  financiar en  2014,  año  de  su 130 aniversario,  la restauración de la emblemática escalinata de la plaza de España, recientemente inaugurada.