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lunes, 18 de septiembre de 2017

LUTERO Y LA REFORMA EN EL MUSEO THYSSEN BORNEMISZA

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA
Paseo del Prado, 8  MADRID

Evelio Acevedo (Director Gerente del Museo) y Peter Tempel (Embajador Alemán) 


Para celebrar el 500 aniversario de la publicación de las 95 tesis que Martín Lutero clavó en la iglesia del castillo de Wittenberg como protesta contra el Papa  y la Iglesia católica y que acabó convirtiéndose en la mayor Reforma dentro del seno de la Iglesia y de la sociedad europea del siglo XVI, el Museo Thyssen Bornemisza,  en colaboración con la Embajada Alemana y la Fundación Goethe presenta un recorrido por algunas de las obras más emblemáticas de artistas como Lucas Cranach, Alberto Durero, Nicolas Maes o Zurbarán, obras que pertenecen a la colección permanente del Museo y que se encuentran distribuidas por varias salas. 

La creación de este itinerario ha sido posible gracias a la Embajada de la República Federal de Alemania en España y a la Fundación Goethe, que con su inestimable apoyo están contribuyendo a difundir una de las colecciones de arte alemán más importantes fuera del país germano. Entre los éxitos de la cooperación entre la Embajada y el Museo se encuentra la restauración en 2013/2014 de Hércules en la corte de Onfalia del pintor Hans Cranach, que trabajó precisamente en el taller que más difundió la religión protestante.
  

Uno de los motivos más populares en la Alemania de Lutero fue la imagen de santa Ana acompañada por su hija, la Virgen María, y el Niño Jesús. En esta tabla también se representa de forma minúscula al abad que hizo el encargo para un tríptico en el monasterio de Obermarchtal.


Santa Ana fue una figura clave para Lutero desde que en 1505  le prometió que se haría fraile si sobrevivía a una tormenta. Dos semanas más tarde ingresó en un monasterio de Erfurt, estudió Teología y, solo unos años después, comenzó a hacerse las primeras preguntas que culminarían en la redacción de sus tesis contra la compra del perdón a través de las indulgencias con cuya venta fue financiada en parte la construcción de la basílica de San Pedro.
 

Otra de las obras que incluye el recorrido es el retrato del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Este retrato fue realizado por el mayor divulgador de la Reforma, Lucas Cranach el Viejo. Al igual que otros artistas alemanes, Cranach quería que sus retratos reflejaran espiritualidad e individualidad, por lo que enfatizó el labio inferior caído y el mentón prominente del emperador.

“Jesús entre los doctores”, obra de Alberto Durero realizada en el año 1506, muestra el talento del autor para desarrollar nuevas formas de representación, ya que nadie antes había pintado el episodio en el templo desde el supuesto acoso al que los doctores de la ley sometieron al joven Jesús. Una curiosidad de este óleo es que en el papel que sobresale del libro puede verse la fecha y el anagrama del autor.  Durero fue el mayor representante del Renacimiento en el norte de Europa y uno de los primeros aliados de la Reforma que, sin embargo, inició su propia reforma artística mucho antes de que Lutero comenzara a protestar contra la política de la Santa Sede.


Entre las obras expuestas se incluye también 'Bodegón con cuenco chino, copa nautilo y otros objetos' (1662), de Willem Kalf, que es uno de los ejemplos de cómo en el norte de Europa emergieron corrientes iconoclastas que promulgaban el fin del mecenazgo de imágenes religiosas, lo que originó el desarrollo de géneros que hasta entonces eran considerados menores, como el paisaje, el retrato y, sobre todo, las naturalezas muertas. Además la técnica del bodegón se utilizó para exhibir el poder colonialista de éstos países.
                                                                                 

A diferencia de los católicos, que recurren a la Virgen como icono de maternidad, los artistas protestantes optaron por el hogar para representar la ejemplaridad y el rol de la mujer en la familia. Un comentario frecuente entre los habitantes del sur de Europa es la ausencia de persianas en este tipo de escenas. La explicación más obvia es la leve intensidad del sol en estas regiones, pero también la transparencia asociada a la Reforma: si se es moral, no hay nada que esconder. Todo ello se representa en el  óleo sobre lienzo de Nicolaes Maes 'El tamborilero desobediente'.


A diferencia de los católicos, que recurren a la Virgen como icono de maternidad, los artistas protestantes optaron por el hogar para representar la ejemplaridad y el rol de la mujer en la familia. Un comentario frecuente entre los habitantes del sur de Europa es la ausencia de persianas en este tipo de escenas. La explicación más obvia es la leve intensidad del sol en estas regiones, pero también la transparencia asociada a la Reforma: si se es moral, no hay nada que esconder. Todo ello se representa en el  óleo sobre lienzo de Nicolaes Maes 'El tamborilero desobediente'.